María Corina Machado: Seguid el ejemplo que Caracas dio

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María Corina Machado: Seguid el ejemplo que Caracas dio

María Corina Machado

Los venezolanos hemos padecido durante años los estragos de un régimen destructivo como ningún otro. Literalmente, todo lo que tocan se vuelve cenizas, y el drama, es que pretenden tocarlo todo: escuelas, comercios, fincas, hospitales, conciencias, sueños, familias… Invaden la esfera pública con la misma avaricia con que invaden la privada. Pensar que pretendieron “regular” la lactancia materna… Es la esencia del totalitarismo: no se conforman con la obediencia, quieren el entusiasmo; y si ese se les niega, pues entonces la sumisión total.

Todos sabemos, venezolanos y extranjeros, que ha comenzado una nueva etapa en esta sostenida lucha por nuestra libertad. Ya nadie duda que somos una mayoría arrolladora que clama, no solo por la salida inmediata de Nicolás Maduro, sino por un cambio enorme, profundo, en la concepción y funcionamiento de nuestra sociedad. Quedaron atrás los días en que teníamos que explicar que no quedaba vestigio de institucionalidad democrática en Venezuela, o que a pesar de —o gracias a— la mayor bonanza petrolera de nuestra historia, se nos mueren los bebés en los hospitales y los niños rebuscan comida en la basura. Ha llegado el momento de hacer valer la mayoría.

El 6 de diciembre, el mandato fue inequívoco: los venezolanos exigimos el fin de este régimen, y sin demora. Cada venezolano tiene su historia íntima, su razón personal, para demandar que esta pesadilla termine. La madre que no tiene leche para el tetero de esta noche, el abuelo que ve partir a su último nieto en el aeropuerto, el joven que entierra al compañero de clase, el comerciante a quien le robaron su mercancía, y en ella, los ahorros de toda una vida, el emprendedor con su maravillosa idea que no puede esperar.

Hay 30 millones de razones para compartir esta urgencia. Las propias y las de al lado, que también son propias. Nos han llevado, intencionalmente, al límite de la sobrevivencia; pero hoy, finalmente, todos entendemos que nuestras razones particulares se funden en una sola necesidad: la salida de Maduro y el régimen del poder este mismo año.

Aun conscientes de que enfrentamos una dictadura cruel y mafiosa, los ciudadanos hemos recorrido todas las vías democráticas. El 6 de diciembre el régimen tuvo que reconocer el resultado electoral, pero no reconoció la soberanía popular que eligió a la Asamblea Nacional. Ahora pretenden desconocer el cumplimiento holgadísimo de todos los requisitos —constitucionales y extra constitucionales— para hacer el referendo revocatorio este año, cuando tiene efectividad política.

El comportamiento del CNE no deja lugar a duda: pretenden inventar cualquier cosa, sin escrúpulos, para llevar el revocatorio al 2017, cuando su realización sería una burda farsa; una solución para culpar a Maduro de todos los males, deshacerse de él y mantener a las mafias en el poder. Esto no lo vamos a tolerar.

Por eso, la emoción que se respira en estas horas en todo el país de cara a la movilización de este jueves, 1 de septiembre, es profunda, serena y firme. No se trata de lograr un trámite administrativo, ni de desahogar nuestro descontento; es la necesidad existencial de afirmar nuestra fortaleza y determinación democrática, de reconocernos entre ciudadanos dispuestos a arriesgar la vida por la libertad y por nuestro país, y de hacerle entender al régimen que su final ha llegado.

El hambre de alimentos, de dignidad y de libertad ha impuesto un tiempo que hay que escuchar, y entender. Un tiempo que no espera. Venezuela no da más y ahora toca darlo todo. Las dictaduras se sostienen en la obediencia, hasta que ésta se acaba, y caen. Por eso, la desobediencia es el acto de mayor conciencia ética en esta hora. Tenemos que salir a la calle y expresarnos con brío, organizarnos para desafiar y hacer retroceder definitivamente al régimen. Y una vez más, seremos merecedores de aquella estrofa: Seguid el ejemplo que Caracas dio.

@MariaCorinaYa

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